OMS: La verdad de la milanesa

Carnes rojas y procesadas

Las Carnes rojas se refieren a todos los tipos de carne muscular de mamíferos, tales como la carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra.

Las Carnes procesadas se refieren a aquellas que se han transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre. Ejemplos de carnes procesadas incluyen: frankfurters (perros calientes/hot dogs/salchichas), jamón, salchichas, carne en conserva y cecina o carne seca, así como carne en lata, y las preparaciones y salsas a base de carne.

Opinión de los expertos

Ante las declaraciones del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, expertos en toxicología, bromatología, farmacia y nutrición han hecho una valoración al respecto.

Dr. Alfredo Martínez, vicepresidente de la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición

El vicepresidente de la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición (IUNS), Dr. Alfredo Martínez ante la consulta ha comentado que “Los estudios epidemiológicos evaluados por la OMS han permitido concretar que consumir carne procesada puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de colon. Este riesgo del 18%, consumiendo 50 gramos al día, es pequeño pero la OMS ha pensado que la población debe estar informada. Lo que no quiere decir que, a partir de ahora, no se deban comer carnes procesadas ni que consumirlas seguro va a producir este mal. Por tanto hay que seguir comiendo con prudencia, variado y diversificado para alcanzar un buen estado de salud. Lo que hay que evitar es el abuso de los alimentos: 50gr. al día serían 350gr. a la semana. Nadie come esta cantidad semanal, por lo que el informe de la OMS da un margen de consumo moderado”.

Dra. Adela López de Cerain,
Decana de la Facultad de Farmacia
de la Universidad de Navarra

La Decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra en España, Dra. Adela López de Cerain ha declarado que “Como consumidores, lo que tenemos que tener claro es lo que ya sabíamos: que la carne roja está en la parte alta de la pirámide alimentaria, que el consumo de carne roja debe de ser moderado, no más de 2-3 veces a la semana, y que no conviene abusar de los tratamientos que generan temperaturas muy altas como la brasa o la parrilla. También sabemos que la carne roja tiene unas propiedades nutritivas muy importantes y que la alimentación debe de ser variada y equilibrada. Por mi parte, seguiré disfrutando de un buen chuletón a la brasa de vez en cuando y en mi casa como ya lo vengo haciendo, seguiré las pautas dietéticas de la Agencia española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que vela por la salud de todos”. El chuletón es un platillo bastante popular en el norte de España, lo que equivaldría a una chuleta o costilla de ternera.

Dra. Diana Ansorena,
catedrática en nutrición
y bromatología

La Dra. Diana Ansorena, investigadora y profesora titular de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Navarra acotó que “Hay estudios de índole epidemiológico que sí han visto una asociación entre el consumo de carne procesada y el cáncer colorrectal; pero otros estudios más observacionales, experimentales, no lo han visto. Por eso, hay que ser prudentes con estas declaraciones ya que en los próximos días saldrán nuevos datos que precisarán esta información de la OMS. Al respecto, hasta conocer con detalle ese informe de la IARC, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) aconseja prudencia y seguir las actuales recomendaciones de salud pública, que indican un consumo moderado u ocasional de no más de dos veces por semana”.

 

vettorazzi-1Por su parte, la Dra. Ariane Vettorazzi, investigadora del Departamento de Toxicología de la Universidad de Navarra comenta que “Para interpretar el comunicado de la IARC es importante diferenciar entre peligro y riesgo. Peligro es la capacidad de una sustancia para inducir cáncer. El riesgo es la probabilidad de que se produzca cáncer bajo unas determinadas condiciones de exposición a ese peligro. La IARC no evalúa el riesgo. Para ello, es necesario esperar a las evaluaciones de riesgo que realizan las agencias internacionales reguladoras tienen en cuenta tanto la exposición real de la población (a ese peligro) como el balance beneficioriesgo del consumo de carne. De estas evaluaciones de riesgo, y no directamente de los informes de la IARC, se derivan las recomendaciones a la población. A día de hoy las recomendaciones que existen sobre carne roja y procesada ya aconsejan un consumo moderado debido a otros riesgos conocidos como enfermedades cardiovasculares o diabetes. Es muy probable que los datos del estudio de la IARC no hagan más que reforzar las actuales recomendaciones. Esperemos a ver si es así, sin adelantar acontecimientos”.

Referencias:

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